lunes, 13 de febrero de 2017

Tres Cangrejos

Desde que me levanto quiero volver a casa. Se me hace larga la espera en el pensamiento, como adelantada.
Vine a olvidarme, purgarme, a decirlo, a que deje de ponerme gris, taciturna, desesperanzada.
Vine a renovar el caudal de conocimiento, la capacidad de sorpresa, la ávidez de lo nuevo.
Vine a aceptar un nuevo cuerpo, a dejarlo crecer dentro del mío, a darle lugar en mis días tan llenos de mi. A no obligarme, a aceptar lo que no quiero, a perder algo, a desechar una posibilidad. A decir que no, aunque me carcoma el llanto,
Vine sin desesperación con el ánimo un poco abatido, con el futuro menos prometedor, con la juventud menos brillante, con la paciencia más elaborada.
Vine para no estar allá;-aunque no puedo esperar llegar allá-
Vine para que no me encuentres aunque muero de ganas de estar.
Vine para ausentarme y dejar un espacio para poder pensar.
Vine hasta acá para abrazar y cuando entrego mis deseos a la noche esperando repercusión, sólo apareces vos...que estás vacío, que no estás.
¿Qué debería hacer? ¿Considerar que tal vez la ausencia de correspondencia sea la única realidad? Y entonces me deje flotar boca arriba, sin expectativas, en el mar que está cerca de aquí pero tan lejos de allá.
Y caminar durante paisajes hasta sentir la presencia de lo que crece en mi y dar cuenta que "Esto es real".

                                                   Santa Marta, CUBA, Pcia. Matanzas. 16 de Enero de 2017

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