viernes, 24 de julio de 2015

Pasará...como cada cosa

Tomar la cualidad ajena
      -cuando descubro en el juego
       que puedo hacer/ser lo otro,
       lo inaccesible se vuelve posible.


Hacer lo otro
    -Aquello que tomamos, no es acabado,
     es aun por hacer. Tampoco él (lo otro) nos disfraza;
     aquello percibido no nos cubre como un traje ajeno.
      Eso percibido está por hacerse
     y se nutre de lo propio tan ajeno.


¿Qué cosa hay más singular que eso tercero, inesperado, espontáneo?
Casi presente, irremediablemente ausente... Como querer retener un ocaso.


Lo que miro también es/me es propio. Y no es una cuestión netamente azarosa.
Aquello que percibo en el otro, tiene que ver con él, pero finalmente tiene que ver con lo que me es.
Distingo tu presencia...lo que mi experiencia y mi singularidad me habilitan. Y ojalá!...
Cuando te encuentro(sorprendido) singular seamos simultáneamente, lo propio, lo otro y una pregunta, abriendo un espacio a lo que aun no puede ser nombrado.