lunes, 13 de febrero de 2017

Tres Cangrejos

Desde que me levanto quiero volver a casa. Se me hace larga la espera en el pensamiento, como adelantada.
Vine a olvidarme, purgarme, a decirlo, a que deje de ponerme gris, taciturna, desesperanzada.
Vine a renovar el caudal de conocimiento, la capacidad de sorpresa, la ávidez de lo nuevo.
Vine a aceptar un nuevo cuerpo, a dejarlo crecer dentro del mío, a darle lugar en mis días tan llenos de mi. A no obligarme, a aceptar lo que no quiero, a perder algo, a desechar una posibilidad. A decir que no, aunque me carcoma el llanto,
Vine sin desesperación con el ánimo un poco abatido, con el futuro menos prometedor, con la juventud menos brillante, con la paciencia más elaborada.
Vine para no estar allá;-aunque no puedo esperar llegar allá-
Vine para que no me encuentres aunque muero de ganas de estar.
Vine para ausentarme y dejar un espacio para poder pensar.
Vine hasta acá para abrazar y cuando entrego mis deseos a la noche esperando repercusión, sólo apareces vos...que estás vacío, que no estás.
¿Qué debería hacer? ¿Considerar que tal vez la ausencia de correspondencia sea la única realidad? Y entonces me deje flotar boca arriba, sin expectativas, en el mar que está cerca de aquí pero tan lejos de allá.
Y caminar durante paisajes hasta sentir la presencia de lo que crece en mi y dar cuenta que "Esto es real".

                                                   Santa Marta, CUBA, Pcia. Matanzas. 16 de Enero de 2017

Insomnio

UNO
La noche no adormece
regurgita en las tripas
proyecta imágenes ilusorias
enrolla escurridizos sueños.

Se presenta en el cuerpo
como un día eterno
y en los ojos permanece
con lucidez de mañana.

Entre los dientes se aferra
un recuerdo y entre tanto
rueda silenciosa
la certeza del tiempo.

Cuando la mañana se aproxima
continúa la noche instalada
se eterniza la oscuridad
aun la brillante luz
aun el agua transparente.

DOS
Son todos los días acumulados
por temerosos,
son los deseos ocultos
para poder continuar
la experiencia diurna.
Pero cuando la noche se instala
y duele adentro del vientre...
y la cama es la sexta...
y la soledad, la condición de la autonomía.

domingo, 12 de febrero de 2017

La ciudad más vieja

                                                                                 Como si fuera siempre nueva, la ciudad más vieja.


Justo cuando estaba a punto, casi a punto de despedirme y dormir profundamente hasta que se pase el tiempo...vuelve a renovarse.
Una galería, una conversación, un menú tan necesario.
Justo cuando volviste.
Justo cuando apareciste nuevamente entre mi noche, para levantar la mano y decir ausente, para recordarme con cuanta tristeza me deje al dejarte ir.
Te mostré el camino de regreso, por el cual podrías llegar a la puerta de mis días, pero no querías nombrar nada y por mucho que te dolieras sólo regresabas cuando tu ausencia más mi ausencia.
Y ahora que justo había regresado tu vacío, me dolía a mi, mi propia falta ¿mira si justo tu nada y mi pérdida?
La Habana resurge, se eleva a través del tiempo, antiquísima y nueva cada día, las puertas se abren para que las paredes respiren, justo ahora que se había instalado tu pérdida en mi ausencia.

                                                                                              La Habana, CUBA, 25 de Enero de 2017.

El valle del silencio

Junto con él, llegaba una tarde de larga caminata al Valle del silencio. Todo alrededor era inmenso verde, rojiza tierra. El buen reparo de una sombra daba aire al cansado caminar, un cañaveral se elevaba altísimo, solitario en el monte; los troncos durmientes de dos árboles descansaban anunciando la cercanía de un caserío.

-Los buenos troncos se ofrecen tranquilos para que el cuerpo repose sobre ellos... y madera y verde.-

El silencio abre espacio al sonido del cañaveral que se mece al compás de la tarde . La tarde viaja serena hacia la noche en un continuo crujir (caña y viento).
El viajero aquí descansa y piensa que ES en todo y se extravía en la nada; con el cuerpo entregado al tronco durmiente se atardece con la caña. Mientras una nube tras otra son surcadas por aves que dibujan remolinos ¿ Será así la forma del viento?
Se deja ver un rancho cercano con su techo montado en palma y un hombre solitario desgasta bajo su sombrero con su cuchillo...una madera o...¿saca algo de la tierra con sus manos? La distancia torna borroso aquel detalle, seguro es un hombre, es la tierra y son sus manos.
El que viaja se incorpora y ES uno con el valle, y es casi imperceptible su mirada en el silencio.
                         

                                                            (Viñales, Pcia. de Pinar del Río. CUBA, una tarde de principios de febrero de 2017)
A nuestra melancolía:

                                   - Texturada, nocturna, tenue y solitaria.
Preguntas sobre todo lo que ocurre y cada vez son más cosas de las que queremos distraernos.
Lo más importante cada día es aquello que te encuentra y si de otra manera no es, adios melancolía.
                                 - Descansada, diurna, ausente e inundada.
Con esa soledad que no es la esperada, conozco un tipo de soledad que me tranquiliza la existencia, ella es una sensación de estar conmigo misma sin necesitar tu aprobación, una soledad que me devuelve singular porque deja que aflore aquello honesto que puedo ser. Y hay otra soledad la que busca alejarse por no querer ser vista, por insegura, por envidiosa de otras compañías, por repudiante de lo propio, por inaccesible, por inundada de agua turbia y residuos de lo peor que imagino  me adhiere al vacío ajeno.
Cuando hicimos poesía junto al espejo, aconteció de manera partícular, por que entendimos (reflejo/reflejada) que el tunel al que iba, tratando de quedar a vivir a costa de extravío y soledad de la segunda opción, no escondía nada, oscuro, vacío y sin final. Cuando conversamos del túnel, hicimos una conexión poética que salvó a la reflejada y al espejo le dió poesía.
Fue cuando la palabra coincidió con la sensación (viento frío, nocturno y sin hogar).