jueves, 24 de marzo de 2011

Por Pocho Alvarez

MAGNOLIA



Magnolia


Oxígeno

Las mesas configuran este espacio. La gente conforma  mesa.  Los títulos anuncian mesas. Los cuerpos con formas de mesa. Las manos, apoyadas en las mesas, los codos en las mesas. Los rostros aplastados contra las horas, aplastadas en las mesas, apelmazadas en la abúlica inercia de no tener sentido dentro de un espacio conformado por mesas.
No soy no soy no soy. Me resisto a ser de este modo, no soy mesa!
Me niego a tu estúpida cuadratura, a tu inflexible forma de sostener.
Repudio el hecho de que las mesas quieran someterme a su espacio donde mi cuerpo se coloca incómodo y en rígidas formas que quieren ser yo. Quieren las formas de mesa adueñarse de mi pensamiento, de la mirada. Y de las mesas que sirven de sostén del dinero que se  enaltecen  por hacerse acreedoras de mi tiempo.
Mesas acreedoras, parasito, mesas usureras. Pobres mesas estériles que no pueden dejar de mirarme con su tabla repleta de objetos  que pueblan el mundo con la fantasía de abrocharse al tiempo en papeles fluorescentes, alertas  amarillas, informes que declaman su autoridad bajo la leyenda de un año que es tan igual a otro.
Pobres mesas que sostienen los trastos de cuerpo  que queriendo hundirse, penetrar en ellas, se encastran en la pública ensoñación del trabajo. Y encastrados en el tiempo anuncian la demoledora sagacidad del sistema que con suaves caricias de seguridad te hincan el cuerpo hasta no poder ser sin mesa. Los gigantes culos, las medialunas que engrasan la vida, el dulce opio del resguardo.
Mesas protegidas por el sistema, con ojos de ganchitos, con logos símbolo de la independencia. Con la astucia que percude los ojos de brillo intenso, con la mezquindad que pretende abandonarse sobre un papel  con la promesa de ser mesa y sostener las cabezas que multiplican billetes creyendo salvar sus vidas. Pobres mesas, que culpa tienen ellas?

miércoles, 16 de marzo de 2011

¿Es esto proceso?

Se reanuda el valor del instante y comprender lo TODO de una vez y no poder explicarlo.  -Av. Montes de Oca, otra noche violácea, las nubes se aglomeran, se van densificando, dando un matiz diferente, hay algo de tranquilidad, se dibuja un piso mojado con los charcos que recuerdan el recién caído chaparrón- el aire se me va pegando en la cara, en los brazos, la música anuncia que esa sensación formaría parte del proceso. 
Cuanto se puede explicar de esto?
Y sin embargo, allí, anida el germen de una danza. Y sin embargo un segundo está gestando un nuevo motivo.
Tan preciso momento, tan inasible sensación de vida. Esto está pasando, el aire resuena, atraviesa, se inmiscuye por todo espacio, atraviesa los lagrimales, la nariz, las orejas, debajo de los brazos, en el espacio entre cráneo y la columna, detrás de las rodillas, golpea en la sien, entre los dedos. Se me pega esta humedad en la piel y yo salto de vida, de ganas de decirte, ESTA PASANDO AHORA, ACÄ, no encuentro las palabras. 
Saboreá tus labios, mové las manos, parate, corré, mirá de golpe hacia atrás. Gotas gruesas, la lluvia golpea en la cara, los brazos salpicados, pequeños charcos sobre la piel son absorbidos, sostenidos. Se derrama por tu cara, marca un sendero y en el canal de tu boca se deposita, un gota. 
Pasa todo junto, un segundo infinito, la calle está igual....
Vuelvo a pedalear, repleta de nueva información en el cuerpo, se hace sensación, luego imágen, la devuelvo en nuevo cuerpo.
Es esto proceso?