sábado, 28 de mayo de 2011

4 de junio

El terrible acto de explicarse, de decirse a si misma. quién puede entenderlo? Si todos podémos sentir como algunas veces nos doblamos, nos partimos entrando en diálogo con dos realidades simultáneas mas no sustítuibles unas por otras. Realmente creo que todos estámos un poco doblados- no sólo ella, que ahora es de lo más visible, porque está asustada, agazapada en un rincón sin saber como, de que manera debe actuar, no sabe de nada, no entiende- todos estámos algo partidos, que se anime quién a decirme que no pelea eternamente con una interioridad o una exterioridad que se desenvuelve en absoluta oposición a algo, quién se somete? No, lo que ya no se puede creer es en la gente que se dice a si misma con tan absoluta claridad, como mínimo  sospecho de los que afirman declamando, desconfío de la gente que derrama alegría sin antes observar alrededor, me harto de las repeticiones estériles de quien se llama a si mismo un pensador; me hastío de la falta de gracia para reírse de uno mismo, y de las comunistas-socialistas- troskas que se suben al caballo de alguno porque sus vidas quedaron vacías por no saber otra forma de estar  mejor que estando a la sombra de alguien. Me harté de las fantasías malignas de una chica politóloga que no deja de envidiar y castigarse por ello;  me canso y me canso- cada vez- de ilusionarme- las veces- con un sencillo beso, o con una mirada de futuro al lado uno de otro, me repudio a mi por no saber disfrutar, me castigo a mi por haber dejado de hablar.
Ella estaba triste, llorosa, acostada en su cama sin saber que hacer, se sentía desnuda, se la veía queriendo dejarse caer adonde la atajasen -sin saber que hacer-.
Pierdo el ánimo cada vez, y espero eternamente que la clara luz del próximo día despierte mejores sensaciones, que lo que nace despeje un poco la oscuridad que como bruma pegajosa se va hundiendo en las manos... en las breves alegrías.
Se transformará mañana en fantasma, tratará de ser feliz a través de la creación de una escena bailada, y se la verá con las manos puestas en su pequeña obra, tratando de hacer que algo hable de su amor. De ella nace Ophélia, para decir, estar fuera sin  hérida. Como ha llorado estos ultimos años...!!!  pegada a las ventanillas, atravezando la ciudad de Buenos Aires para llegar a algún lugar, deshecha en lagrimas, rogando que se pase, que se pase....esperando que alguien en este mundo la pudiera ver y sin mediar palabra le sacase esa sensación de soledad irremediable que la acompaña siempre. Se va transformar en fantasma, parece que el 4 de junio va a acabar con su vida y va a aparecer en otro lugar otro espacio tiempo, está pero no está, es como esa mitad que dialoga o calla, que llora o se oculta; es el miedo y el valor, es el amor  y la incredulidad. Es la amistad y la decepción, es lo que nace y fenece...ella va pegada a las ventanillas de los transportes pidiendo que por favor le saquen esa extraña sensación de sordidez que abruma sus sentidos y la deja fuera. Era todo eso, y era mucho más... aún... era la certeza de las vidas de los otros, era la hermana que no podía dejar de dolerse con sus dolencias, y quién se quedaría? quién? cómo se es un fantasma? cuáles serán sus características?.
Me la imagino fantaseando, entrando en todos los sueños, observando una mirada extraviada, detectando un brillo diferente, nunca esperando la desilución...pero queriendo saber, y queriendo mucho saber. y del brillo, y de lo que estarás mirando. Me entusiasmo, me desilusiono, pego espejos, busco una ropa, hago las cosas al revés, leo, escribo, lloro, escucho música, estoy en las conversaciones -no precisamente por mi diálogo fluído- por ejemplo hoy quise ir a ver a Natalia, necesitaba hablar con ella.

domingo, 22 de mayo de 2011

Bajó la mirada, él

La otra tarde, estabamos por bailar, había algo intenso en el ámbiente. A veces es dificil describir con las palabras claras lo que el cuerpo en una mirada expresa como vehemente comentario de lo que vibra entre los espacios que se abren. Los espacios cuando se van abriendo van desnudando mundos nuevos, revelan miradas insospechadas, las bocas cuando se abren dicen de manera nueva, sorprende cuando las manos se expresan y cuando casi sin decidirlo nos expresamos juntos, se sorprenden mis pasos al percibirlo. Pero no se....  quiero contar los vaivenes de mis sensaciones que se inundan de cualquier cosa que las mueva. Yo fui subiendo despacio la mirada, sabía que en breve, en el recorrido comprendido entre las diez baldosas restantes y tu cuerpo de padre habían tan solo unos segundos, quizás unos acordes que venían a cuento de sacar afuera el drama escrito por otro antiguo, trágico, anacrónico; más acá hacia el presente, vívido, actual, contundente. El drama de los ojos, yo veía traslucir el dolor en los  ojos que estaban saltando, recorriendo el espacio, sosteniendo al compañero. Veía mi drama, eran unos pocos segundos nomás  e íba avanzando sobre el piso de cerámicos bordo con ribetes blancos, y seguía ese caminito trazado con decisión, aunque muchas veces creo que ignoramos cual es tal decisión, de todos modos sé,  de la determinación, sí, la de estar allí. Por detrás se va armando la figura que irá avanzando mientras mi cuerpo despliega el espacio trazado en linea hacia atrás, pero antes debo recorrer ese ínfimo rincón que me espera, el tiempo se vuelve hondo, inexpugnable, espeso- el tiempo es solo aire- espacio, liviandad, pienso en mi cabeza que pesa, que cae- cayendo hacia atrás- pero antes debo recorrer el pequeño espacio que resta, solo unos segundos más, quizás una vida entera para recorrer los centímetros de nos separan, ahora pasa algo detrás, lo percibo, percibo todo, me percibo balanceando mi peso, tengo que tomar una decisión, mi cabeza pesa y se va elevando baldosa tras baldosa, años de tiempo para mirar, una eternidad de sucesos que recorrer, unas vidas atravesadas por la ausencia de algo fundamental, no puedo decidir que es aquello, pero quiero, decido justo en la inmediatez, observar, te encuentro, son dos ojos.... que son los de todos, son dos claros ojos que son los tuyos, y también los de tu padre, los de mi abuelo, son los míos y los de mis hermanos, son tus ojos que cruzan y yo decido cruzarlos, desde mi recorrido que se detiene, quizás un segundo, milesimo, un segundo de treinta años o de sesenta o de la suma de todos los segundos y días, años eternos sucedidos en el discurrir del tiempo que se sumerge por dentro de las miradas. Vuelve a latir,  galopa, me atravieza tu historia por que sos mi padre y  en un corto espacio de tiempo- en el que vos bajas la mirada- un segundo que se vuelve hacia la eternidad. Sigo mi recorrido para caer hacia la linea trazada por detrás donde los cuerpos que miran, avanzan sucediendo el mar, ya recorrí este espacio, encontré lo nuevo y se hizo viejo, marchito, brilló.... vivió en la mirada, se hizo aire primero denso, luego liviana brisa, se me hizo carne y mi cabeza cayó hacia atrás