lunes, 2 de agosto de 2010

Las miradas

Mirando directo a los ojos des-cubrimos mundos inhóspitos. En este espacio del rostro no hay, no cabe lugar para el engaño. Por eso podría pasarme las horas mirando, porque creo que en los ojos quedan impregnadas las sensaciones de todos los paisajes contemplados y a su vez los sueños que se dibujan, cuando el imaginario se dispara y pugnan por salir a través de ellos; bajo relieve, lo que vive en la mirada, en la piel, cala hondo, más profundo.
Que creas en lo que estás viendo!
Allí vivo, dentro de esta imperfecta humanidad, musicalizada, entregada.
Ahí, confiá!
Como una rajadura, ver hacia el interior, nos miramos al ver.