lunes, 23 de mayo de 2016

La quinta temporada II

Otra temporada, profundamente, entre medio de sueños
arrebatos de nostalgia, sinsabores de la tarde noche.
Pensar que es insuficiente, deseo es falta.
Ausencia, invernal llegada del desvelo.
Otra cosa sería ver que es posible la mañana
el encanto de saber perder lo que no puede poseerse.
Y sino interroguemos a las noches,
pensar que queríamos detener ese tiempo magnifico
en el cual no estaba agotado el intento.
Alguna verdad percibida, sabés bien de que se trata,
Y sin embargo acontece y devenimos en el error,  No hay nada que crezca
en la aridez de un invierno de cemento.
Escaleras sin apoyo, balcones sin acabar, eternos techos que se elevan
y aplastan mis expectativas. No pude discernir, no pude saber quien era quien,
y enfermé de desilusión. 
Otra vez, de nuevo voy a intentar sacar un ala, volar un poco, no escuchar los relatos
de pobreza que se meten en mi.
Quien quiesiera sacar de aquí al mendigo que me atormenta.

martes, 10 de mayo de 2016

Una nueva entrada

El amor está en problemas, sentenciaba el sueño. Y por eso llamaste.
Tocaste la espera y confundiste los tiempos, aun no, decías y no pudiste esperar.
Entonces tocaste tu herida, removiste purulentas sensaciones y el desaliento,
el desencantado plomo de la realidad cayó sobre la tierra.
Manos vacías, bolsillos vacíos, otra vez faltaba el aprecio,
y esa condición de pobreza insistente calmaba lo nuevo. Todavía no...
La otra mañana unas flores amarillas elevaron su corola hacia el sol, y casi con el descanso necesario
confundiste la tristeza con una breve sensación de bienestar, distraído, espontáneo.
¿Y las personas? nos reivindicamos o nos perdemos de vista, existe un para siempre, un para nunca jamás volver, el azar también hace lo propio y despunta humanidades terribles.

Sería prudente un hechizo para andar estos días y cuando volviese a mirar de frente
andar con la prudencia de las sabias reflexiones y no con la mirada húmeda de sensaciones
temerosas de no ser nunca elegida para un sueño.

¿Y para dónde hay que ir?
La belleza, la bondad, los buenos sentimientos se retiraron  y dieron paso a la imperfecta vida que llena de portaretratos de personas más equivocadas que acertadas, más humanas que amorosas, los estantes de algarrobo de un mueble que es lo que queda de una casa primaria y la sangre que recorre estos cuerpos es tan espesa como la húmedad que abunda en esta suciedad y sin embargo posee la belleza inigualable de ser  autentica, única, inevitable historia que nos hace ser quien somos.

Hay que rastrear en las fotos una mirada inolvidable para rescatarnos del desprecio, del agujero, de la bolsa de moscas y dejar que la purulencia cicatrice y sane.