miércoles, 8 de junio de 2011

de la luz ( escuchar el tema al final de la lectura así al menos me sucedió a mi)

El silencio precedió a la palabra. Ví el día hoy?  lo recuerdo, casi olvidaba el color resaltado por el gris. El silencioso anuncio de la palabra, la que estaba por acudir, no es lo mismo. Una cadena de brazos entrelazados te vuelven real, la posibilidad toma un camino, las miradas caminan entre las sombras- fantásmagoria de lo indecible- los pasos, la manera de avanzar, la inmanencia es real. De qué manera? la pregunta es respondida en el acto de pensar la posibilidad. La resignificación es real, no encuentro nada más real que las sensaciones... de lo que se puede hablar es de una percepción, de una pequeña porción de sensibilidad sin la cual  no hay mirada, no hay acto. Qué son los actos? quizás una breve devolución, una espera en el mundo que se vuelve afectada. Uno espera en el mundo - la inmanencia reseña en la espera- el cuerpo es una acto, es el único acto real, ser cuerpo es tener la posibilidad de ser afectado .Por que hay cuerpo hay mundo y no caos, nos ordenamos desde el cuerpo que marca la distancia, entre un mundo posible, el silencio, el cuerpo de otra posibilidad, es entre los cuerpos. Sucede la sensibilidad y nos vamos moviendo. Jugando a la distancia, jugando al poder, jugando a la sumisión, jugando al amor. El juego va abriendo las opciones del ser, las multiples existencias participan la muerte y la vida de todo acto posible.


Volver, siento volver de algún lugar donde quedé ,sólo en la distancia, cuando el espacio se empezó a mover con los otros, comenzamos a regresar, como si atravesaramos la oscuridad, yendo hacia el haz de luz.
Cae hacia el suelo, empuja para elevarse. La mecanica de las cosas es la tangible mecánica del cuerpo. Nos miramos, rondamos un encuentro, que será de nosotros?  Estamos aprendiendo a soportar la espera "discurre entre la maleza con un sonido lastimero, meditabundo (Faulkner, "Mientras Agonizo")". Algunos días quedan en blanco, algunas noches el sueño es posible, como la noche en que brillaban los ojos vivos de la inocencia -abrazarme a la infancia, al juego, al árbol, al umbral de mi casa-.
Solíamos escuchar canciones y bailar. Estabamos juntos en cualquier lugar.


Te dejo partir de mi, te suelto, ay! con cuanto dolor te suelto. Que va a ser de mi sin vos? Pero el egoísmo, mi mezquindad no me permitía dejarte ir, no te daba nada solo te dejaba amarrado a mi para que pudieramos abandonarnos sin tanto abandono. Mientras se anuncia el invierno ya crece dentro mío una nueva mirada.
Cómo decir de tus ojos? como explicar el haz de luz hacia el que me dirijo? Mientras más busco las palabras se realzan el silencio y los paisajes anhelados de tibio abrazo. Sabés lo solitaria que me he sentido... A quién le estoy hablando? Veo que hay de cierto, veo y a veces es desierto, estepa, estero, otras ocasiones todo rebosa de luz, color, canciones y amigables abrazos. No llega el amor, y por momentos  me enamoro de todo.No llega el amor y es la necesidad lo que prevalece, la necesidad de salir, de estar, de emerger dentro de una mirada, de ser soñada, esperada. Pero que es esta sensación...porque la imposibilidad de estar en la calma de los propios sueños, del camino aunque solitario al fin propio. Si siempre estamos solos... No es eso lo qué sostenías?

Lo conociste a él y dejaste que atravesara tu ser sin miramientos, pensando nuevamente que allí podías encontrar un buen espacio donde descansar los pensamientos que  te ahogan las noches y los viajes.
Lo irreductible de tu pensamiento, algo dentro decía que no podía ser de otra manera, que debías perder algo importante cada vez, el fracaso signado en tu pensamiento, algo debías perder, lo sabías e ibas configurando terrenos ávidos de perdida. No había culpables. Sólo tu pensamiento incesante dentro del cual podía el mundo verte perdida con rosto de angustia y suplica, con los ojos más claros, con la mirada puesta hacia un deseo de ser fantásma y atravesar sin materia. Pero había cuerpo, los deseos se relatan en el cuerpo, las historias reanudan historias, y en la soledad de las interminables horas, es donde sucede el mundo todo.
Se te escapaba la luz entre tanta oscuridad, celaje inminente, el ahínco puesto allí, el esmero por ocultar por ser de una manera diferente.
Y taparte el pecho por no saberte, te vimos no saber como debías ser.
Llegaste a su casa, con el deseo y la angustia - puesta así - diferente, tímida, extraviada por la mirada nueva. Tan pendiente estabas de que no terminara todo en ese momento, tan expectante de un gesto de alegría por verte llegar.